Decidim, Consul o una plataforma con soporte: cómo elegir sin engañarte
Las dos grandes plataformas de participación son software libre y están bien hechas. Dónde está su coste real, en qué casos son la elección correcta y en cuáles no sale la cuenta.
Si tu ayuntamiento se está planteando abrir procesos participativos, en algún momento aparecerán dos nombres: Decidim y Consul. Son las dos plataformas de participación ciudadana más conocidas en España, las dos son software libre y las dos están bien hechas.
Escribimos esto desde una empresa que vende una plataforma que compite con ellas, así que conviene que lo leas sabiéndolo. Precisamente por eso vamos a intentar ser justos: hay casos en los que el software libre es la respuesta correcta y decirlo de otra forma sería tratarte como si no supieras buscar en Google.
Qué son exactamente
Consul nació en el Ayuntamiento de Madrid para su portal de participación y se liberó como software libre. Cubre debates, propuestas, presupuestos participativos, votaciones y legislación colaborativa. Su módulo de presupuestos participativos es de los más probados que existen.
Decidim nació en el Ayuntamiento de Barcelona con una ambición mayor: ser un marco para diseñar espacios de democracia participativa combinando componentes. Se usa en más de treinta países y acumula millones de participantes registrados.
Las dos son gratuitas en licencia. Esa es la parte fácil de entender y la que hace que muchas conversaciones terminen ahí.
Dónde está el coste real
El software libre no cuesta dinero: cuesta capacidad técnica. Y conviene saber qué hace falta antes de decidir, no después.
Una instalación de cualquiera de las dos necesita servidor, despliegue, actualizaciones de seguridad periódicas, copias de seguridad, monitorización y alguien que responda cuando algo falla un domingo en mitad de una votación. Necesita también personalización, porque la instalación por defecto no se parece a tu ayuntamiento, y configuración de los sistemas de verificación de identidad.
Eso no lo hace el software: lo hace una persona. En un ayuntamiento grande, con departamento de informática, esa persona existe y probablemente le encante el proyecto. En un municipio de cinco mil habitantes, con un técnico que lleva informática, contratación y padrón, no existe.
La propia comunidad de estas plataformas identificó hace años el problema: los municipios pequeños necesitan poder abrir un proceso participativo sin personal técnico. No es una crítica externa, es un hecho reconocido.
La salida habitual es contratar a una empresa que despliegue y mantenga la instalación. Es perfectamente legítimo y hay compañías que lo hacen bien. Pero conviene mirar ese contrato de frente: cuando se suman despliegue, personalización, mantenimiento y soporte, la licencia gratuita deja de ser la parte importante del presupuesto.
Cuándo el software libre es la elección correcta
Con honestidad, estos son los casos en los que nosotros no recomendaríamos otra cosa:
- Tienes equipo técnico propio y capacidad para mantener una aplicación en producción.
- La soberanía tecnológica es un compromiso político explícito de la corporación, y el código abierto forma parte del mensaje.
- Vas a necesitar funcionalidades muy particulares y quieres poder desarrollarlas tú.
- Formas parte de una red de entidades que ya comparte una instalación y un equipo de mantenimiento.
En esos escenarios, Decidim y Consul son excelentes y tienen detrás comunidades grandes y activas.
Cuándo no lo es
Y estos son los casos en los que la cuenta no sale:
- No tienes quien lo mantenga y el proyecto acabaría dependiendo de una persona concreta que algún día se irá o cambiará de puesto.
- Quieres abrir el proceso este trimestre, no cuando termine un despliegue.
- Necesitas comprobar la identidad contra tu censo de votantes sin montar tú el sistema de verificación ni obligar a la gente a usar certificado digital.
- Vas a recibir cientos de propuestas y no tienes técnicos suficientes para informarlas una a una en plazo.
- Eres una diputación o un cabildo y necesitas dar servicio a decenas de municipios sin montar decenas de instalaciones.
Las preguntas que de verdad deciden
Más allá de la licencia, hay cuatro preguntas que conviene hacerse y que rara vez aparecen en las comparativas técnicas.
¿Quién responde a las tres de la tarde del día de la votación?
El día que se vota es el día que todo tiene que funcionar. Conviene saber de antemano a quién se llama y con qué compromiso de respuesta.
¿Cómo compruebas quién vota, en la práctica?
Todas las plataformas ofrecen algún mecanismo de verificación. La pregunta es cuál vas a poder poner en marcha de verdad con tus medios. Exigir certificado digital resuelve la identidad y hunde la participación, sobre todo entre la gente mayor. Comprobar contra el censo municipal con un código de un solo uso es mucho más accesible, pero alguien tiene que montarlo y mantenerlo.
¿Qué pasa cuando llegan trescientas propuestas?
Es el momento en que un proceso participativo se atasca de verdad. Alguien tiene que leerlas, agrupar las repetidas, descartar las que no son competencia municipal y estimar costes. Si eso recae íntegramente en dos técnicos que además tienen su trabajo, el proceso se retrasa y se enfría.
¿Quién actualiza cuando cambia la normativa?
En una instalación propia, tú. En una plataforma con soporte, el proveedor. No es mejor ni peor: es una decisión sobre dónde quieres que esté esa responsabilidad dentro de tres años.
Nuestra posición, por si sirve
Nosotros hacemos software con soporte, pensado para entidades que no tienen equipo técnico y que quieren abrir el proceso sin montar antes una infraestructura. Comprobamos la identidad contra el censo que carga la entidad, sin exigir certificado digital, y cada propuesta llega al técnico con un análisis previo hecho para que el volumen no bloquee la revisión.
Si tu ayuntamiento tiene departamento de informática y ganas de mantenerlo, Decidim o Consul te van a servir perfectamente y te ahorrarás una cuota. Si tu situación es la contraria, la licencia gratuita no es el ahorro que parece, porque el coste se desplaza a un sitio donde es más difícil de ver y más difícil de sostener.
Sea cual sea tu caso, la decisión importante no es la plataforma: es si vas a poder responder a todo el mundo, ejecutar lo que se vote y contarlo después. Eso no lo resuelve ningún software, ni el nuestro.
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