Participa es la plataforma con la que tu
entidad abre presupuestos participativos, consultas y encuestas, y llega hasta el final:
con identidad comprobada, con las propuestas revisadas por tus técnicos y con resultados
que se pueden defender ante cualquiera.
El problema no es que la gente
no quiera participar.
Es que la vez anterior presentó una idea y nadie le contestó. O votó algo que nunca se hizo.
O se enteró de que el proceso existía cuando ya había terminado. La participación no se cae
por falta de ganas: se cae por lo que pasa, o no pasa, después de participar.
«Nos da miedo que salga elegido algo que no podemos hacer»
Por eso solo se vota lo que ya ha pasado revisión técnica. Cada propuesta llega al técnico con el análisis de competencia, coste y encaje presupuestario hecho, y lo que no es viable se descarta antes de la votación, con un motivo publicado.
«La última vez participaron cuatro personas»
Casi siempre es un problema de fricción y de credibilidad. Se propone y se vota desde el móvil en minutos, el asistente ayuda a redactar, y la gente ve después en qué acabó lo que votó. Volver al año siguiente depende sobre todo de eso último.
«No tenemos personal para gestionar esto»
La carga real está en revisar propuestas y en responder dudas, y esas dos son las que absorbe la plataforma: las propuestas llegan preanalizadas y agrupadas por temas, y el asistente resuelve las preguntas de la ciudadanía sin pasar por tu equipo.
«¿Y si alguien manipula la votación?»
Solo vota quien está en el censo que tú cargas, con un código de un solo uso enviado a su correo o su móvil, y el sistema impide que la misma persona vote dos veces en el mismo proceso. Todo queda auditado.
«Nos preocupa lo que la gente escriba en público»
Las propuestas que vulneran derechos fundamentales se rechazan en el envío, con motivo razonado, y los datos personales que alguien incluya por error se detectan antes de publicar. Tu equipo no hace de moderador.
Cómo funciona
De la idea de un vecino
a la obra terminada.
01 La ciudadanía
Recepción de propuestas
Cualquier vecino presenta su idea desde el móvil, con fotos y con el punto exacto del mapa. Un asistente le ayuda a redactarla para que llegue bien explicada, y no como una línea imposible de evaluar.
02 Tus técnicos
Revisión técnica
Cada propuesta llega al técnico con un análisis previo hecho: si es competencia municipal, qué coste aproximado tiene, si encaja en el presupuesto y si ya se intentó algo parecido. El técnico decide, pero no parte de cero.
03 La ciudadanía
Votación
Se vota solo lo que es viable, con la identidad comprobada y sin que nadie pueda votar dos veces. Un voto por persona, varios votos o repartir el presupuesto entre propuestas, según el proceso.
04 El ayuntamiento
Ejecución
Lo elegido pasa a ejecución con su estado visible. La gente ve en qué punto está lo que votó, que es justo lo que falla en la mayoría de procesos y lo que hace que no vuelvan al siguiente.
05 Todo el mundo
Resultados
Los datos finales quedan publicados: qué se propuso, qué se descartó y por qué, qué se votó y con cuántos votos. La rendición de cuentas del proceso sale del propio proceso.
Identidad y censo de votantes
Un resultado que puedas
defender en un pleno.
Cuando el resultado no gusta, alguien preguntará quién votó. La diferencia entre un proceso
que aguanta esa pregunta y uno que no está en cómo se comprobó la identidad de quien
participó.
Solo vota quien puede votar
El sistema comprueba a quien vota contra el censo de votantes que tú cargas. Quien no figura, no participa, y recibe siempre la misma respuesta para que nadie pueda usar el portal para averiguar quién está empadronado.
Con un código en la mano
Antes de votar o presentar una propuesta, la persona recibe un código de un solo uso en su correo o su móvil. Sube mucho el listón para quien quiera votar en nombre de otro.
Nadie vota dos veces
Cada documento se convierte en una huella irreversible con la que se comprueba si esa persona ya votó en ese proceso. Basta para impedir el voto repetido y no permite reconstruir el documento original.
Un resultado que aguanta preguntas
Cuando alguien discuta el resultado, y siempre hay alguien, la respuesta no es «confía en nosotros»: es un proceso con identidad comprobada, sin duplicados y con auditoría de lo que pasó.
Quien no esté, que lo pida
La ciudadanía puede comprobar si figura en el censo de votantes y solicitar el alta aportando la documentación. Tu equipo resuelve las solicitudes desde el panel y la persona recibe la respuesta.
Participar no puede ser un examen
Portal accesible, en el idioma de tu entidad y pensado para el móvil. Si participar cuesta, participan siempre los mismos y el proceso pierde su sentido.
Ese es el momento en que un proceso participativo se atasca. La IA se encarga del trabajo
bruto (ordenar, agrupar, detectar duplicados y preparar el análisis de cada propuesta) para
que tus técnicos hagan lo que solo ellos pueden hacer: decidir. Y sin que nada salga a
servicios de terceros.
Un asistente que ayuda a proponer
Acompaña a la persona mientras escribe: le explica cómo va el proceso, le pregunta lo que falta y le ayuda a concretar. El resultado son propuestas que se pueden evaluar en vez de ideas sueltas de una línea.
Cada propuesta llega analizada
Antes de que la vea el técnico ya se ha comprobado si es competencia municipal, qué coste aproximado tendría, si encaja en el presupuesto del proceso, si el sitio que menciona es municipal y si hay antecedentes parecidos. Con su argumentación y su nivel de confianza.
La IA propone, el técnico dispone
El dictamen automático es una propuesta de resolución, nunca la resolución. El técnico lo acepta, lo corrige o emite el suyo, y su criterio prevalece siempre. Toda la traza queda guardada.
Filtra lo que no debe publicarse
Las propuestas que vulneran derechos fundamentales se rechazan en el momento del envío, con un motivo razonado y una sugerencia de reformulación. Tu equipo no tiene que moderar contenido ofensivo a mano.
Avisa de los datos personales
Si alguien incluye su DNI, su teléfono o el nombre de un vecino en el texto de la propuesta, se detecta antes de publicarla y se le ofrece quitarlo. Una propuesta pública no debería exponer a nadie.
Ordena cientos de propuestas
Agrupa por temas lo que ha llegado, detecta las que son la misma idea escrita de diez formas distintas y permite buscar por significado. Lo que convierte un montón de propuestas en algo gobernable.
Todo lo que puedes abrir
No solo presupuestos.
Cualquier forma de preguntar.
Presupuestos participativos
El caso completo: se propone, se revisa, se vota y se ejecuta. Con tres formas de votar, incluida la de repartir un presupuesto entre varias propuestas hasta agotarlo.
Encuestas y consultas
Desde una consulta de una pregunta hasta un cuestionario con saltos según lo que se responda. Con opción de respuesta anónima cuando el tema lo pide.
Propuestas sobre el mapa
Cada propuesta puede llevar su ubicación exacta, y el mapa muestra dónde pide cosas la gente. A veces ese mapa dice más que el propio listado.
Formularios a tu medida
Cada fase puede pedir los campos que necesites, definidos desde el panel y sin desarrollo. Si tu proceso pregunta algo distinto, el formulario lo pregunta.
En la lengua de tu gente
Portal y comunicaciones en castellano, en las lenguas cooficiales y en los idiomas que necesites para tu población.
Varios procesos a la vez
Puedes tener abierto el presupuesto participativo, una consulta de barrio y una encuesta de un plan municipal al mismo tiempo, cada uno con sus fechas y sus reglas.
Un proceso participativo genera documentación que después hay que publicar, y esa
documentación lleva datos de vecinos dentro. Nuestros tres productos cubren el recorrido
entero sin que tengas que coserlo tú.
Es un proceso por el que un ayuntamiento reserva una parte de su presupuesto y deja que la ciudadanía decida en qué se gasta. Los vecinos presentan propuestas, los técnicos municipales comprueban cuáles son viables y se vota entre ellas. Lo que gana se ejecuta y se rinde cuentas de ello.
¿Cómo se garantiza que solo vote quien puede votar?
La entidad carga su censo de votantes y el sistema comprueba contra él a quien participa. Además, antes de votar o proponer se envía un código de un solo uso al correo o al móvil de la persona, y cada documento se convierte en una huella irreversible que impide votar dos veces en el mismo proceso. Quien no figura en el censo recibe siempre la misma respuesta, para que nadie pueda usar el portal para averiguar quién está empadronado.
¿Se puede votar repartiendo el dinero entre propuestas?
Sí. Hay tres formas de votar: un voto por persona, varios votos por persona, o repartir una cantidad de dinero entre las propuestas que cada uno prefiera hasta agotar el presupuesto. Esta última es la que mejor transmite que decidir implica elegir y renunciar.
¿La inteligencia artificial decide qué propuestas son viables?
No. Analiza cada propuesta antes de que llegue al técnico (competencia municipal, coste aproximado, encaje en el presupuesto, ubicación, antecedentes parecidos) y emite un dictamen razonado con su nivel de confianza. El técnico lo acepta, lo corrige o emite el suyo propio, y su criterio prevalece siempre. Toda la traza queda guardada.
¿Los datos de las propuestas salen a ChatGPT o a otra IA externa?
No. Toda la inteligencia artificial se ejecuta en infraestructura propia, igual que en el resto de nuestros productos. Ni las propuestas ni los datos de quienes participan se envían a proveedores externos.
¿Qué pasa si alguien escribe algo ofensivo o incluye datos personales?
Las propuestas que vulneran derechos fundamentales se rechazan en el mismo momento del envío, con un motivo razonado y, cuando procede, una sugerencia de reformulación. Y si alguien incluye un DNI, un teléfono o el nombre de un vecino en el texto, se detecta antes de publicarla y se le ofrece quitarlo.
¿Sirve solo para presupuestos participativos?
No. El presupuesto participativo es el caso más completo, pero la misma plataforma sirve para consultas ciudadanas, encuestas con saltos condicionales y procesos de participación sobre planes municipales. Se pueden tener varios abiertos a la vez, cada uno con sus fechas y sus reglas.
¿Qué pasa con las propuestas que no salen elegidas?
Quedan publicadas con su estado y el motivo por el que se descartaron, si fue el caso. Es la parte que más se descuida y la que más desgasta un proceso participativo: la gente acepta que su propuesta no salga, pero no acepta que nadie le explique por qué.
¿En qué os diferenciáis de Decidim o de Consul?
Decidim y Consul son software libre, están bien hechos y si tu entidad tiene equipo técnico propio son una opción excelente. La diferencia está en quién sostiene la instalación: ellos se despliegan y se mantienen, y eso requiere servidor, actualizaciones, copias de seguridad y alguien que responda el día de la votación. Nosotros damos la plataforma con soporte, para entidades que no tienen ese equipo. Añadimos además dos cosas que ellos no traen resueltas: la comprobación de identidad contra el censo de la entidad sin exigir certificado digital, y el análisis previo de cada propuesta para que trescientas no bloqueen a tus técnicos.
¿Puede una diputación o un cabildo darlo a sus municipios?
Sí. Una sola implantación sirve a varias entidades, cada una con su portal, su imagen, sus idiomas y sus datos completamente separados. Es el mismo modelo con el que damos servicio a varias entidades en nuestro Portal de Transparencia.
¿La ciudadanía puede comprobar si está en el censo de votantes?
Sí, si la entidad lo habilita. Cualquier persona puede consultar si figura y, si no está, solicitar el alta aportando la documentación que pida el ayuntamiento. Tu equipo resuelve las solicitudes desde el panel y la persona recibe la respuesta por correo o SMS.
Confianza institucional
Más de 40 entidades públicas trabajan con nosotros.
Cabildos, ayuntamientos, consejos insulares y organismos dependientes. Portales reales, en
producción y conectados al dato oficial del Estado.
Abre tu proceso sabiendo cómo va a terminar
Te enseñamos en una demo el recorrido completo, desde la propuesta de un vecino hasta los
resultados publicados.
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