Transparencia económica

Qué es un visor presupuestario y qué debe tener

Un visor presupuestario explica el presupuesto municipal a la ciudadanía. Qué debe incluir (ejecución, calculadora de impuestos, obras en el mapa, contratos, plan de mandato), errores frecuentes y opciones para tener uno.

Gesgocom
7 min de lectura

Un visor presupuestario es una página web que publica el presupuesto y las cuentas de una administración de forma que cualquier persona pueda entenderlas: cuánto ingresa, en qué gasta, cuánto ha ejecutado, qué invierte y a quién paga. No sustituye al documento oficial del presupuesto ni al portal de transparencia: los traduce.

La diferencia importa. Un ayuntamiento puede cumplir la ley publicando el presupuesto en PDF y, aun así, que ningún vecino sepa cuánto cuesta limpiar su calle o por qué ha subido el IBI. El visor existe para cerrar esa distancia.

Publicar no es explicar

La publicidad activa obliga a publicar los presupuestos, su ejecución y las cuentas anuales. La ley pide además que la información sea «comprensible», pero la forma habitual de cumplir es colgar los mismos documentos que maneja Intervención: capítulos, artículos, conceptos y programas.

Esa clasificación es la correcta para gestionar, pero no es la que usa la gente. Nadie busca «Capítulo 2. Gastos en bienes corrientes y servicios». Busca:

  • ¿Qué pago yo y a dónde va?
  • ¿Qué se está haciendo en mi barrio?
  • ¿A quién se contrata y por cuánto?
  • ¿Se ha cumplido lo que se prometió?

Un buen visor empieza por esas preguntas y deja el detalle técnico un clic más abajo, para quien lo necesite.

Qué debe tener un visor presupuestario

1. Presupuesto y ejecución, no solo presupuesto

Lo previsto dice poco si no se compara con lo realizado. El visor debe mostrar el presupuesto inicial, su ejecución y la liquidación, con las tres clasificaciones —orgánica (quién gasta), por programas (en qué) y económica (de qué naturaleza es el gasto)— y la posibilidad de verlo en total o por habitante.

2. Datos con origen y fecha

Cada cifra debe decir de dónde sale y a qué periodo corresponde: si es un ejercicio cerrado o el año en curso, si viene del Ministerio de Hacienda o la ha aportado la entidad. Sin eso, el primer desacuerdo entre dos cifras desacredita el visor entero.

3. Una calculadora de impuestos

Es la puerta de entrada más eficaz. El vecino introduce su valor catastral o su vehículo, obtiene una estimación de lo que paga y ve cómo se reparte entre los servicios. Dos condiciones: que el resultado se presente como orientativo y que el cálculo no envíe ni guarde datos personales.

4. Las obras en el mapa

«¿Qué llega a mi barrio?» se responde con un mapa. Cada inversión situada, con su estado, su presupuesto y sus plazos. Lo desarrollamos en cómo funciona un visor de obras.

5. Contratos, facturas y subvenciones conectados

El recorrido completo de una cifra va de la partida al contrato y del contrato a la empresa. Si los contratos llegan de la Plataforma de Contratación del Sector Público y las subvenciones de la Base de Datos Nacional de Subvenciones, la entidad no tiene que duplicar el trabajo.

6. Rendición de cuentas

Los compromisos del plan de mandato, con su grado de avance y la evidencia del gasto que los respalda. Es lo que convierte un visor económico en una herramienta de confianza: lo explicamos en seguimiento del plan de mandato.

7. Contexto y comparación

Una cifra aislada no dice si es mucho o poco. Comparar con municipios de tamaño parecido y mostrar indicadores de salud financiera —ahorro, endeudamiento, autonomía fiscal— con su fórmula ayuda a interpretarla sin tener que fiarse de nadie.

8. Datos abiertos

Descargas en formatos reutilizables y, si es posible, una API documentada. Medios, grupos municipales e investigadores son quienes más usan el visor y quienes más lo difunden.

Errores frecuentes

  • Un gráfico de tarta en la portada. Impresiona, pero no responde a ninguna pregunta concreta.
  • Depender de una carga manual cada año. Si publicar el visor exige trabajo extra a Intervención, se deja de actualizar. Conviene partir de los datos que Hacienda ya publica de cada entidad local.
  • Publicar sin comprobar que cuadra. Un presupuesto con ingresos y gastos descuadrados en un visor público es un titular esperando a ocurrir.
  • Olvidar el móvil. La mayoría de las consultas ciudadanas llegan desde el teléfono.

Las opciones para tener uno

Hay tres caminos, y cada uno encaja en un tipo de entidad:

  • Desarrollo propio sobre software libre. Herramientas como «Dónde van mis impuestos», de la Fundación Civio, se han adaptado en ayuntamientos como el de Madrid. Es buena opción si la entidad tiene equipo técnico propio para mantenerla y alimentarla de datos.
  • Módulo económico del portal de transparencia. Muchos proveedores de portales incluyen una sección de presupuesto. Suele ser suficiente para cumplir, aunque a menudo se limita al par previsto/ejecutado.
  • Visor gestionado e independiente. Un producto dedicado, con datos oficiales desde el primer día y la entidad decidiendo qué publica. Es el enfoque de nuestro Visor Presupuestario.

Sea cual sea la opción, la prueba es la misma: abrir el visor como lo haría un vecino con una pregunta concreta y comprobar si encuentra la respuesta en menos de un minuto.

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